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  1. Revista.             Número 1.



  2. CUARTA MESA REDONDA: POLÍTICAS COMUNES EN ÁREAS GLOBALES

5.1.    Ponencia del Sr. Jorge Cabrera Hidalgo

Tema: "La gestión ambiental y el Proceso de Integración

Centroamericano"

Asesor en materia de Cambio climático en el Sistema de Integración Centroamericana.

La región Centroamericana como entidad geográfica y política ha vivido diferentes etapas históricas, desde cuando constituía una sola Unión, pasando por su fragmentación a estados independientes, hasta los modernos procesos de integración que se reiniciaron en los años 60 y que cobraron mayor relevancia en la década de los 80 con el Plan de Paz de Esquipulas II.

Centroamérica ha cambiado. En el breve tiempo transcurrido desde los primeros acuerdos de Esquipulas, los centroamericanos hemos logrado contener casi por completo la violencia política que arrastraba a varios países de la región; se han establecido y renovado las democracias; se ha fortalecido el respeto a los derechos humanos y se ha definido el nuevo sistema de integración regional.

En las postrimerías del siglo XX, la región centroamericana experimentó crisis que alteraron los entendimientos históricos que caracterizaron la vida del istmo en los cien años anteriores. Tras décadas de violencia, por causas internas y la búsqueda de la hegemonía de parte de potencias externas, Se transitó de sociedades aletargadas gobernadas por el caudillismo, el militarismo y el autoritarismo a sociedades que han venido fortaleciendo sus procesos democráticos y de inserción en las corrientes mundiales de la globalización.

Mucho se puede discutir sobre la naturaleza y la profundidad del cambio ocurrido en Centroamérica durante este periodo. Habría razón para cuestionar, por ejemplo, la supuesta democratización regional tras el fin de los conflictos armados internos, la cual, si bien se ha producido formalmente, no ha logrado resolver las inequidades que todavía imperan en nuestros países. También podríamos decir que con más de un 50 % de la población viviendo bajo la línea de pobreza, Centroamérica difícilmente puede proclamarse exitosa en el ámbito del crecimiento, y menos aún, en el del desarrollo humano sostenible. No obstante, las crisis han sido tan profundas que estar a salvo del naufragio es un hecho trascendental.

El panorama adquiere relevancia si se considera que la degradación ambiental es directamente proporcional a las desigualdades en la distribución del poder y la riqueza.

Cada vez está más claro que los beneficios que la democracia política pueden producir en la región centroamericana dependen en buena medida de la disminución de las inequidades imperantes. Si bien es cierto se han hecho esfuerzos importantes en este campo, hay desafíos por cumplir en materia económica, social y ambiental, ya que a lo interno de la región se observan aún diferencias importantes que deben ser superadas. Los avances en la integración política entre nuestros países son sustanciales, pero no obstante las brechas internas aún son muy preocupantes.

El escepticismo frente a la supuesta transformación de Centroamérica podría extenderse a otros ámbitos. En materia de prestación de servicios sociales básicos, las estadísticas continúan mostrando la existencia de demandas por satisfacer. Miles de centroamericanos y centroamericanas emigran hacia Norteamérica cada año buscando un espacio en el mercado laboral y el sustento para sus familias.

Prevalecen las asimetrías y las diferencias entre distintos colectivos sociales. Las turbulencias son recurrentes, generadas por las presiones provenientes tanto de las fuerzas de la naturaleza, producto de nuestra singular posición geográfica, y de fuerzas humanas que aún no concuerdan por enrumbar en una sola dirección. Aún prevalece al interno de la mayoría de nuestros países visiones muy diferenciadas para establecer una agenda de nación y esto constituye un obstáculo para tener una visión y una agenda como región.

También podemos hacer una lectura más optimista, una lectura que tome en cuenta los logros alcanzados en corto tiempo en una región donde hasta hace poco predominaba la fuerza como medio de resolución de conflictos. pese a esas condiciones adversas, la región Centroamericana fue capaz de establecer las condiciones políticas para negociar y alcanzar la paz, y hasta obtener dos Premios Nóbel como reconocimiento a este anhelo de los Centroamericanos; y por primera vez en casi dos siglos de existencia, contar con gobiernos civiles sucesivos, electos en comicios libres, buscando la transparencia y supervisados internacionalmente.

En el plano económico, y pese a los obstáculos recurrentes, Centroamérica también ha experimentado avances, mayor estabilidad macro económica, una creciente demanda de espacios de participación ciudadana y por nuevas actitudes en las relaciones con el entorno, así como también por nuevas amenazas. Incluyendo los riesgos de que la agenda económica bajo la influencia de los tratados de libre comercio, eclipse la agenda social y ambiental de la región.

En otro orden, el Sistema de la Integración Centroamericana también experimentó cambios positivos a finales de los ochenta con la suscripción del Convenio Centroamericano de Ambiente y Desarrollo, a principios de los noventas con la firma del Protocolo de Tegucigalpa ,el Tratado de Integración Social y el Protocolo de Guatemala y en 1994 durante el proceso de tres cumbres Presidenciales consecutivas , Centroamérica fundó un nuevo marco de referencia con la suscripción de la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), orientada a construir un modelo de desarrollo sostenible desde un enfoque integral que conjuga los componentes político, económico, social y ambiental. ALIDES es paradigmática en varios sentidos. Por una parte, fue la primera iniciativa en el mundo que recogió y articuló en una propuesta admitida por los estados Centroamericanos la visión y principios emanados de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992 (Cumbre de la Tierra). Y se constituyó en la “plataforma principal para el desarrollo de Centroamérica”, una estrategia para lograr en la región un modelo de crecimiento “balanceado y armonioso”, capaz de concentrar los esfuerzos de los países en la búsqueda de respuestas integrales y creativas a los problemas históricos del área, fomentando el ejercicio de la Democracia participativa.

La iniciativa de ALIDES fue presentada por los Presidentes de la región en la primera Cumbre de las Américas celebrada en Miami y en la cual se estableció un acuerdo marco sin precedentes con los Estados Unidos mediante el cual se convirtió en el primer socio extra regional de ALIDES, (Declaración conjunta CONCAUSA). De la misma manera otros países amigos y agencias de cooperación que nos han acompañado en este esfuerzo y a quienes aprovechamos hoy para manifestarles nuestro profundo agradecimiento.

No está demás mencionar que en momentos críticos que ha vivido la integración Centroamericana, la cooperación internacional ha estado presente para ofrecernos su mano amiga y solidaria, así como en momentos de crisis ante la presencia de fenómenos extremos de la naturaleza que han golpeado severamente a nuestra gente y nuestras economías

Estos escenarios han permitido que una buena proporción de los recursos de la cooperación internacional se canalicen a organizaciones sociales no gubernamentales sin la intermediación tradicional de los gobiernos. Semejante dinámica, que no ha estado exenta de polémica denota una madurez creciente de la sociedad civil, a nivel regional en el Comité Consultivo del SICA que continuará jugando un papel de primer orden en los procesos de toma de decisiones de acuerdo a la voluntad política que se ponga de manifiesto de parte de los gobiernos de la región.

La riqueza y el valor de la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible es que además de ofrecernos una visión integral del Desarrollo enfocado en el ser humano y no exclusivamente en las visiones de la economía, busca fortalecer los mecanismos de participación ciudadana a todos los niveles, convirtiéndonos no solo en actores , sino también en artífices del desarrollo que queremos y necesitamos.

Debido a las características propias de la región centroamericana, el concepto de desarrollo sostenible se definió como un proceso de cambio progresivo en la calidad de vida del ser humano, que lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del crecimiento económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo y que se sustenta en el equilibrio ecológico y el soporte vital de la región. Este proceso implica el respeto a la diversidad étnica y cultural regional, nacional y local, así como el fortalecimiento y la plena participación ciudadana, en convivencia pacífica y en armonía con la naturaleza, sin comprometer y garantizando la calidad de vida de las generaciones futuras.

En contraposición con la visión de ALIDES tenemos perspectivas centradas en criterios propiamente económicos que además que incluyen sus propias visiones de la vida en sociedad, postulando al mercado como el escenario social perfecto. Su funcionamiento se basa en la aceptación voluntaria de los individuos, a partir de sus intereses particulares, sin atender a los fines colectivos. Las interacciones sociales quedan reducidas a relaciones de mercado. El centro se pone en el individuo, y la sociedad deja de ser una categoría con características propias, reflejando en cambio un mero agregado de personas distintas, cada una atendiendo sus propios fines.

Breve reseña cronológica

El 12 de diciembre de 1989, los presidentes de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, con el fin de establecer ”un régimen regional de cooperación para la utilización óptima y racional de los recursos naturales del área, el control de la contaminación, y el restablecimiento del equilibrio ecológico”, buscando garantizar una mejor calidad de vida a la población centroamericana, deciden firmar el Convenio Constitutivo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD). Posteriormente en 1991 se suscribe un adendum al Convenio para incorporar a Belice y Panamá. En el año 2005, República Dominicana se une a la CCAD como organismo asociado.

La CCAD nace en el marco de los Acuerdos de Paz de Esquipulas II. En 1991 los Presidentes Centroamericanos suscriben el Protocolo de Tegucigalpa, mediante el cual se renovó el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). El protocolo propone dentro de sus postulados un “nuevo orden ecológico en la región”.

En 1992 Centroamérica asiste como un bloque integrado a la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro, con una propuesta conjunta denominada Agenda Centroamericana de Ambiente y Desarrollo, presentada oficialmente por los Presidentes de la región, constituyéndose como un hecho sin precedentes en la historia centroamericana.

En 1993 Entra en vigor el Protocolo de Tegucigalpa, estableciéndose la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (SG-SICA).

En 1994 Los gobiernos de la región firman la “Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible” (ALIDES), donde adquieren compromisos en materia política, social, cultural, económica y medio ambiente y recursos naturales.

Centroamérica fue la primera región en que un conjunto de países asumió como propios la visión ylos principios emanados de la Cumbre de la Tierra, promovida en 1992 por Naciones Unidas que se celebrara en Río de Janeiro, por medio de la suscripción de la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible (ALIDES) en 1994. A partir de entonces la región se dispuso a promover el desarrollo sostenible desde una perspectiva democrática participativa, respetuosa de la diversidad étnica, social y cultural, enfocada en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida en armonía con la naturaleza, contribuyendo a conservar el medio ambiente para garantizar la calidad de la vida de las generaciones futuras.

El cumplimiento de los compromisos de la ALIDES en materia de medio ambiente compete a la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), la cual desde entonces se ha dedicado, con el apoyo de gobiernos, organismos y agencias de cooperación, a impulsar programas y proyectos enfocados a promover la conservación del patrimonio natural, la cooperación ambiental y la integración.

En 1994 Los Estados Unidos se convierten en el primer socio extraregional de la ALIDES, al suscribir junto a los gobiernos centroamericanos, la Declaración Conjunta Centroamérica-USA, CONCAUSA, cuyos objetivos son: la promoción del uso limpio y eficiente de la energía; la identificación, preservación y el uso sostenible de la incomparable biodiversidad de la región; y el fortalecimiento de los marcos legales e institucionales, los mecanismos de cumplimiento, y el mejoramiento y armonización de las normas de protección ambiental, para contribuir al cumplimiento de los compromisos de la ALIDES.

1995-1996 Se desarrolla un ejercicio participativo con el propósito de identificar y priorizar las áreas de mayor impacto en la región, en el marco de CONCAUSA, el cual se denominó Evaluación Comparada de Riesgo.

En 1997 Se realiza la Cumbre de Panamá II, donde se acuerda fortalecer el Sistema de la Integración Centroamericana y se aprueban los "Lineamientos para el Fortalecimiento y Racionalización de la Institucionalidad Regional", que plantea la unificación de las secretarías en una sola Secretaría General Unificada con sede en El Salvador, la cual garantizará el soporte especializado a los diversos foros sectoriales de integración y cooperación regional.

En 1999 Se elabora y aprueba el Primer Plan Ambiental de la Región Centroamericana (PARCA) siendo éste el instrumento para el cumplimento de los mandatos de la ALIDES en el tema ambiental y de los compromisos internacionales ambientales asumidos por los países de la región.

En el 2002 Se realiza en Johannesburgo la Cumbre de la Tierra Río + 10 y se establecen los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En el 2004 El Consejo de Ministros de la CCAD solicita la revisión y actualización del primer PARCA, tendiente a la formulación de un nuevo plan para el período 2005-2010 (PARCA Actualizado). Se aprueba el Reglamento Interno de la CCAD y se solicita la reforma de la estructura organizativa de los Comités Técnicos.

En el 2005 Incorporación de República Dominicana a la CCAD y para alcanzar los objetivos de la Conservación y utilización sustentable de los recursos naturales y el mejoramiento de la calidad ambiental, la CCAD dispone del Plan Ambiental de la Región Centroamericana (PARCA), una estrategia de mediano y largo plazo que para el período 2005-2010, se desarrolla a través de tres áreas estratégicas:

1)   Prevención y Control de la Contaminación.

2)   Conservación y Uso Sostenible del Patrimonio Natural.

3)   Fortalecimiento Institucional de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo.

La CCAD busca encontrar la vía adecuada para auspiciar la compatibilización de los grandes lineamientos de política y legislación nacionales con las estrategias, con el fin de establecer la colaboración entre los países de la región para buscar conjuntamente la adopción de estilos de desarrollo sostenible buscando la participación de todas las instancias concernidas por el desarrollo.

Dentro de algunos de los logros alcanzados a nivel regional se incluyen:

1) Ratificación mayoritaria de los principales acuerdos regionales y multilaterales en materia de ambiente y recursos naturales, adicionalmente la CCAD ha promovido la suscripción de diferentes Convenios Ambientales Regionales entre los que se citan:

a)   El Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central

b)   El Convenio Regional para el Manejo y Conservación de Ecosistemas Naturales Forestales y el Desarrollo de Plantaciones Forestales

c)   El Acuerdo Regional sobre el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos

d)   El Convenio Regional sobre Cambio Climático.